{"id":906,"date":"2013-04-25T00:27:00","date_gmt":"2013-04-24T21:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/las-ciencias-de-la-educacion-en-el-banquillo-de-los-acusados\/"},"modified":"2013-04-25T00:27:00","modified_gmt":"2013-04-24T21:27:00","slug":"las-ciencias-de-la-educacion-en-el-banquillo-de-los-acusados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/las-ciencias-de-la-educacion-en-el-banquillo-de-los-acusados\/","title":{"rendered":"Las Ciencias de la Educaci\u00f3n en el banquillo de los acusados"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">En esta publicaci&oacute;n compartimos un art&iacute;culo de Enrique Moradiellos&nbsp;(catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Extremadura), quien reflexiona sobre la tensi&oacute;n formaci&oacute;n pedag&oacute;gica-formaci&oacute;n disciplinar. Esta publicaci&oacute;n se hizo posible en virtud de un aporte de Alejandra Firpo quien presenta la opini&oacute;n period&iacute;stica en el <a title=\"Ir al Blog del IES N&deg; 117\" href=\"http:\/\/isfd117.bue.infd.edu.ar\/bitacora\/index.cgi?wIdPub=134\" target=\"_blank\">Blog del IES N&deg; 117<\/a> &ldquo;Escuela Normal Gral. Jos&eacute; G. Artigas&rdquo; de la Provincia de Bs. As.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Este tema, sin duda constituye una cuesti&oacute;n compleja en donde, por un lado se justifica la &ldquo;legitimidad profesional del ense&ntilde;ante&rdquo; basada en una formaci&oacute;n profesional espec&iacute;fica de car&aacute;cter pedag&oacute;gica, especialmente frente a la irrupci&oacute;n en la ense&ntilde;anza de otros profesionales no docentes y, por otro lado, se reclama al interior de la esfera docente, la &ldquo;legitimidad profesional&rdquo; del ense&ntilde;ante fundada en el saber disciplinar, particularmente ante la interpelaci&oacute;n a los docentes sobre el vaciamiento de contenidos. Dice Moradiellos al respecto: &ldquo;&hellip; <em>no es posible aprender a ense&ntilde;ar, como tampoco a pensar, sin que esos verbos transitivos tengan un complemento predicativo inherente e inexcusable que defina y aclare su sentido: &iquest;Ense&ntilde;ar qu&eacute;? &iquest;Pensar en qu&eacute;?&#8230;&rdquo;<\/em>.<\/span><\/p>\n<table style=\"border-color: #fff5ee; border-width: 2px; background-color: #fff5ee;\" border=\"2\" cellspacing=\"6\" cellpadding=\"6\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"cuerpo_noticia\">\n<h1 id=\"titulo_noticia\" style=\"text-align: center;\"><a title=\"Ir al art&iacute;culo de Diario El Pa&iacute;s\" href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2013\/03\/19\/opinion\/1363725498_641538.html\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" style=\"vertical-align: middle; border: 0;\" src=\"http:\/\/i81.servimg.com\/u\/f81\/14\/94\/83\/31\/el_paa10.jpg\" border=\"0\" width=\"595\" height=\"192\"><\/a><\/h1>\n<h1>Primero aprende y solo despu&eacute;s ense&ntilde;a<\/h1>\n<div id=\"subtitulo_noticia\">\n<h2>Los malos resultados de los licenciados en Magisterio est&aacute;n relacionados con los desvar&iacute;os de la nueva pedagog&iacute;a.<\/h2>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\"><br \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">El informe de los inspectores educativos de la Comunidad de Madrid sobre el desastroso nivel de conocimientos culturales positivos de los licenciados en Magisterio ha sacado a la luz un &ldquo;secreto&rdquo; bien conocido en las aulas universitarias espa&ntilde;olas en general y en las de las Facultades de Formaci&oacute;n del Profesorado en particular. Y los que hemos tenido contacto con ese problema de manera directa y fehaciente podemos dar fe de ello por experiencia propia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Lo m&aacute;s preocupante de algunas reacciones al informe por parte de los afectados es la negativa a contemplar el n&uacute;cleo del problema: que la formaci&oacute;n universitaria recibida ha descuidado gravemente los fundamentos disciplinares (el conocimiento derivado del cultivo de las disciplinas cient&iacute;fico-human&iacute;sticas: historia, matem&aacute;ticas, literatura, biolog&iacute;a&hellip;) en beneficio del saber formal y procedimental de las &ldquo;ciencias de la educaci&oacute;n&rdquo; (teor&iacute;as psicopedag&oacute;gicas, doctrinas did&aacute;cticas, praxolog&iacute;as docentes&hellip;). Tal es el caso de la reacci&oacute;n de la alumna mencionada en el art&iacute;culo de este mismo diario <em>(Un fallo docente desde la base,<\/em> 14 de marzo de 2013) que desconoc&iacute;a la ubicaci&oacute;n de los r&iacute;os Ebro, Duero y Guadalquivir: &ldquo;A m&iacute; no me tendr&iacute;an que preguntar los r&iacute;os de Espa&ntilde;a, es mucho m&aacute;s importante que eval&uacute;en mi capacidad para ense&ntilde;&aacute;rselos a un ni&ntilde;o ciego&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Se trata de una respuesta asombrosa e inquietante por su patente desaf&iacute;o a toda l&oacute;gica intelectual humana (&iquest;c&oacute;mo ense&ntilde;ar algo a un alumno ciego si no se sabe hacerlo a uno vidente?) y tambi&eacute;n al principio b&aacute;sico de la pedagog&iacute;a m&aacute;s cl&aacute;sica y ya casi bimilenaria: <em>Primum discere, deinde docere<\/em> (primero aprende y solo despu&eacute;s ense&ntilde;a). Un principio, por cierto, remarcado una y otra vez por los mejores pedagogos y psic&oacute;logos de la educaci&oacute;n que han abordado el problema. As&iacute;, por ejemplo, se expresaba Richard S. Peters, famoso director del Institute of Education de la Universidad de Londres, all&aacute; por 1977: &ldquo;Si hay algo que debe considerarse como una preparaci&oacute;n espec&iacute;fica para la ense&ntilde;anza, la prioridad debe darse al conocimiento exhaustivo de algo que ense&ntilde;ar. Un profesor, en la medida en que est&aacute; vinculado a la ense&ntilde;anza y no ya a la terapia, la socializaci&oacute;n o el asesoramiento sobre oficios y carreras, debe dominar algo que pueda ense&ntilde;ar a otros&rdquo;. Y as&iacute; corrobora ese aserto algunos a&ntilde;os despu&eacute;s una figura como Margret Buchmann desde una instituci&oacute;n hom&oacute;nima de la Universidad de Michigan: &ldquo;Conocer algo nos permite proceder a ense&ntilde;arlo; y conocer un contenido disciplinar en profundidad significa estar mentalmente organizado y bien preparado para ense&ntilde;arlo de manera general. El conocimiento de contenidos disciplinares es una precondici&oacute;n l&oacute;gica para la actividad de la ense&ntilde;anza; sin &eacute;l, las actividades de ense&ntilde;anza, como por ejemplo hacer preguntas o planificar lecciones, est&aacute;n colgadas en el aire&rdquo;.<\/span><\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"izquierda\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\"><a name=\"sumario_1\"><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"texto_grande\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Hannah Arendt advirti&oacute; de que la pedagog&iacute;a se emancip&oacute; de la materia que se va a transmitir<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">&iquest;C&oacute;mo hemos llegado a esta rid&iacute;cula, pero grave, situaci&oacute;n? Dejando aparte conocidas razones sociogr&aacute;ficas derivadas de la conformaci&oacute;n de un gremio profesional con aspiraci&oacute;n al control un&iacute;voco de una materia definida como &ldquo;ciencia de la educaci&oacute;n&rdquo;, la clave probablemente est&aacute; en la difusi&oacute;n de unas filosof&iacute;as y antropolog&iacute;as psicopedag&oacute;gicas de perfiles muy pragmatistas y formalistas que han llegado a ser hegem&oacute;nicas en el campo de la pedagog&iacute;a y la did&aacute;ctica (y en los planes de estudio del magisterio espa&ntilde;ol, de paso). Ya en los a&ntilde;os sesenta del siglo XX, cuando esta deriva comenzaba a extenderse por Estados Unidos, Hannah Arendt lanz&oacute; una llamada de alerta con su habitual perspicacia: &ldquo;Bajo la influencia de la psicolog&iacute;a moderna y de los dogmas del pragmatismo, la pedagog&iacute;a se desarroll&oacute;, en general, como una ciencia de la ense&ntilde;anza, de tal manera que lleg&oacute; a emanciparse por completo de la materia concreta que se va a transmitir&rdquo;. Una d&eacute;cada despu&eacute;s, era el pedagogo canadiense Lucien Morin el que advert&iacute;a contra los desvar&iacute;os de unos &ldquo;charlatanes de la nueva pedagog&iacute;a&rdquo; que quer&iacute;an hacer <em>tabula rasa<\/em> de todas las experiencias docentes previas en aras de una modernidad mal entendida. Sus palabras son particularmente actuales a la vista del caso madrile&ntilde;o: &ldquo;Todos afirman que gracias a las ciencias de la educaci&oacute;n ser&aacute;n m&aacute;s respetadas las exigencias intelectuales y, sin embargo, lo que est&aacute; ocurriendo en todas partes es exactamente lo contrario&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Ciertamente, no cabe duda de que las perspectivas psicopedag&oacute;gicas mencionadas adolecen de sustancialismo formalista metaf&iacute;sico (&ldquo;se puede ense&ntilde;ar de todo a todos al margen de los contenidos ense&ntilde;ables&rdquo;), carecen de fundamento racional l&oacute;gico (el mantra de &ldquo;aprender a aprender&rdquo; no dice nada: aprender a aprender solo quiere decir &ldquo;aprender&rdquo;) y resultan da&ntilde;inas pragm&aacute;ticamente en el plano docente (&iquest;qu&eacute; ganamos con llamar &ldquo;segmento de ocio&rdquo; al recreo, &ldquo;permanencia de ciclo&rdquo; a la repetici&oacute;n de curso o &ldquo;dise&ntilde;o curricular b&aacute;sico&rdquo; a la elaboraci&oacute;n del programa de estudios?).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">En esos planteamientos late el presupuesto falso de que en la ense&ntilde;anza y el aprendizaje, como actividades humanas regladas para la transmisi&oacute;n y adquisici&oacute;n de conocimientos positivos y habilidades pragm&aacute;ticas, cabe diferenciar y analizar como distintos y aut&oacute;nomos a la forma y a la materia, al continente y al contenido, al pretendido proceso efectivo fijo y regular (la raz&oacute;n que sobrevuela) y a sus supuestos componentes ocasionales y aleatorios (la empiria que es estructurada). Solo desde este punto de mira la pedagog&iacute;a y la did&aacute;ctica ser&iacute;an as&iacute; verdaderas &ldquo;ciencias&rdquo; soberanamente aut&oacute;nomas que mostrar&iacute;an y desvelar&iacute;an el proceso formal, racional y continente de la &ldquo;educaci&oacute;n, la ense&ntilde;anza y el aprendizaje&rdquo;, con independencia de lo que pudiera ser la materia prima, el contenido disciplinar, el campo emp&iacute;rico y sem&aacute;ntico referencial, de esas actividades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino; font-size: 10pt;\">Un maestro debe rebatir y mantener a raya la verborrea pretenciosa de la ciencia educativa<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Pero esa es una pretensi&oacute;n falaz y su resultado un desastre cultural sin paliativos en el horizonte. &iquest;Por qu&eacute;? Porque, en sentido estricto hist&oacute;rico, no es posible aprender a ense&ntilde;ar, como tampoco a pensar, sin que esos verbos transitivos tengan un complemento predicativo inherente e inexcusable que defina y aclare su sentido: &iquest;Ense&ntilde;ar qu&eacute;? &iquest;Pensar en qu&eacute;? &iquest;Cabe pensar en un joven que piense sin que a&ntilde;adamos sobre qu&eacute; est&aacute; pensando: el pr&oacute;ximo examen a preparar, su futuro profesional, la situaci&oacute;n familiar, la angustia de la soledad, la dicha de ser amado, el presentimiento de la mortalidad, la compleja entidad del pensamiento reflexivo? &iquest;Acaso puede ser lo mismo ense&ntilde;ar a leer a un ni&ntilde;o, que a operar con elementos qu&iacute;micos a un bachiller, que a conducir un coche a un joven, que a traducir textos del lat&iacute;n a un ne&oacute;fito interesado pero adulto, que a identificar las estructuras estelares a trav&eacute;s de un telescopio de nueva gran potencia a un astr&oacute;nomo en formaci&oacute;n posdoctoral? Y por eso mismo, con independencia del inter&eacute;s, aplicabilidad y eficacia potencial (indudable, a nuestro juicio) de los saberes pedag&oacute;gicos y did&aacute;cticos, el acto educativo y la labor de ense&ntilde;ar y de aprender siempre ser&aacute; una materia informada (es decir: la &uacute;nica posible, puesto que la materia informe es incognoscible o es la nada absoluta o la est&eacute;ril totalidad indiferenciada) y siempre un continente contendr&aacute; alg&uacute;n contenido (porque de lo contrario no ser&iacute;a tal, aunque dicho contenido fuera en su l&iacute;mite como un conjunto vac&iacute;o, un sistema de partes ausentes o simplemente un valor cero).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">En resumidas cuentas, todo maestro y profesor y todo alumno y estudiante que aspire a ser maestro-profesor (siempre de algo: desde la especialidad de formaci&oacute;n para pedagogo y educador infantil a la de instructor de vuelo aeron&aacute;utico o experto latinista; no hay profesor &ldquo;de todo y para todo&rdquo; ni educaci&oacute;n &ldquo;en todo y de todo&rdquo;) debe conocer los fundamentos b&aacute;sicos de sus disciplinas y algunos m&aacute;s espec&iacute;ficos del saber acumulado por las investigaciones pedag&oacute;gicas y las experiencias did&aacute;cticas. Pero tambi&eacute;n debe desconfiar, rebatir, ponerse en guardia y mantener a raya la verborrea pretenciosa y vacua de una supuesta ciencia hol&iacute;stica de la educaci&oacute;n formal, inmaterial e incontaminada de contenidos efectivos conceptuales y emp&iacute;ricos. Y es preciso y urgente que esta evidencia penetre en las aulas de las Facultades de Formaci&oacute;n del Profesorado. Por mera raz&oacute;n de supervivencia propia y autoestima profesional.<\/span><\/p>\n<p class=\"nota_pie\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\"><strong>Enrique Moradiellos<\/strong> es catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Extremadura.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva;\"><strong>NOTA: <a title=\"Ir a Diario El Pa&iacute;s\" href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2013\/03\/19\/opinion\/1363725498_641538.html\" target=\"_blank\">Ver el art&iacute;culo en su fuente original<\/a><\/strong><\/span><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta publicaci&oacute;n compartimos un art&iacute;culo de Enrique Moradiellos&nbsp;(catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Extremadura), quien reflexiona sobre la tensi&oacute;n formaci&oacute;n pedag&oacute;gica-formaci&oacute;n disciplinar. Esta publicaci&oacute;n se hizo posible en virtud de un aporte de Alejandra Firpo quien presenta la opini&oacute;n period&iacute;stica en el Blog del IES N&deg; 117 &ldquo;Escuela Normal Gral. Jos&eacute; G. &#8230; <a title=\"Las Ciencias de la Educaci\u00f3n en el banquillo de los acusados\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/las-ciencias-de-la-educacion-en-el-banquillo-de-los-acusados\/\" aria-label=\"More on Las Ciencias de la Educaci\u00f3n en el banquillo de los acusados\">[+]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1295,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[273,50,272,271],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/906"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1295"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=906"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/906\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ifdc6m-juj.infd.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}